Para presentar Sibarita Media Masa, la agencia CraveroLanis ha desarrollado una campaña integrada por cinco comerciales que, de alguna forma, continúan con la impronta del lanzamiento de la marca de pizzas congeladas cuatro años atrás. El absurdo vuelve a ser, como entonces, el atributo más relevante de la campaña. Si antes se trató de la imposibilidad de conocer el secreto de porqué Sibarita era tan rica (Catch), ahora lo aporta un extravagante “delivery de gente”. O, para ser más preciso, dos tarados, tan torpes e ineptos como encantadores, a cargo de un servicio cuanto menos original.
Lo bueno de la idea es que los comerciales, por separado y en conjunto, construyen un relato en sí mismo. Tienen vida propia. No se habla del producto más allá de las imágenes de apertura y el pack final. Y por eso mismo pueden levantar un vuelo que de otra manera sería imposible. En tal sentido, las mejores piezas de la campaña son las que más lejos llevan el sin sentido, pudiéndose establecer un crescendo que permite ordenar las piezas de menor a mayor. De la más chata y cuadrada a la más genuinamente absurda, en este orden: Cumple, Moto, Espera, Pelado y Pasadas, en la que la idea de la campaña alcanza su punto más alto.
También es cierto que el recurso del comercial humorístico “con vida propia”, en manos no idóneas (no es este el caso), puede provocar extravíos importantes. Básicamente, cuando se pierde de vista que se trata de pensar publicidad para comunicar y no de hacer humor para reír, que también está muy bien, pero es otra cosa.




